lunes, 23 de septiembre de 2013

Chamanismo.
El vocablo tungu original xaman contiene la raíz scha, "saber", por lo que chamán significa "alguien que sabe, que es un sabio". Algunas investigaciones etimológicas explican que la palabra proviene del sánscrito por mediación chino-budista al manchú-tungu. En Pali es schamana, en sánscrito sramana es algo así como "monje budista, asceta". El termino chino intermedio es scha-men.
Mircea Eliade, investigador rumano que realizó la primera recopilación sobre el chamanismo y cuyos libros son textos clásicos obligados para su estudio, define al chamanismo como la técnica del éxtasis o trance, y al chamán como el gran especialista del alma humana que tiene la capacidad de realizar viajes hacia la región de los espíritus y desde allí puede armonizar la realidad.
El chamanismo es un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos. Es una estructura mental que comparte el ser humano de todas las etnias y de todos los tiempos. Se funda en el convencimiento de que existe otra realidad además de la que percibimos con los sentidos físicos. En ella podemos encontrar ayuda porque es allí donde se gestan las acciones del mundo corpóreo. Allí se decide de antemano el diario acontecer del mundo manifiesto.
La segunda realidad, como gustan llamarla algunos, nos es accesible diariamente a través de los sueños, aunque es mucho más que sólo sueños, pero pensemos por un momento en esa parte de nuestras vidas para tratar de comprender mejor el mundo chamánico.
Una tercera parte de nuestra vida transcurre en ese misterioso mundo. En él "elaboramos" la realidad del día anterior (residuo diurno) y para ordenarla la comparamos con datos de nuestra experiencia (condensación) valorándola de acuerdo a los sentimientos que nos provocaron (pulsión) y aceptándolas o rechazándolas como hacemos con otras valoraciones y personas (desplazamiento) y de este modo vamos constriñendo nuestra libertad de actuar y nos vamos condicionando "emocionalmente" para hacer o no hacer determinadas cosas.
Esta explicación del mundo de los sueños fue conocida para occidente recién en el siglo pasado gracias a las investigaciones de Sigmund Frued y sus seguidores, pero otras culturas llevan milenios de investigación del mundo onírico.
Además de la segunda realidad, oculta a los sentidos cotidianos, existe otra visión de la realidad cotidiana. Para el chamán el mundo material no es más que energía. Occidente comenzó a cambiar la concepción Newtoniana del universo hace apenas 100 años cuando Albert Einstein publicó su Teoría de la Relatitividad Especial en 1907.Aún hoy para el hombre común es difícil de cambiar el concepto de "partícula" por el de "energía" (teorías cuántica y la más reciente Teoría de las cuerdas), mientras que desde hace 2500 años se enseña en oriente que el Buda Gautama explicó que el universo es ilusión ("maya") porque está compuesto de pequeños "paquetes" de energía que llamó "kalappas" y que aparecen y desaparecen con inusitada velocidad.
Además los chamanes conocen los mitos de su comunidad lo que les permite tener otra comprensión del mundo (no causal). Occidente comenzó a descubrir la importancia de los mitos por los trabajos de Joseph Campbell y de Stanislav Grof.
El "realismo" filosófico fue superado por el "idealismo" cartesiano y alemán, pero sólo para los eruditos, el hombre común sigue siendo "realista", mientras que los chamanes amplían su conciencia con técnicas rítmicas, sonoras o con la ayuda de plantas sagradas (enteógenos) ingresando a un mundo donde la dualidad objeto-sujeto es superada por la no-dualidad o totalismo (todo está conectado). Esto conduce a un enfoque ecológico y moral. A la idea recurrente de la necesidad de un "despertar espiritual colectivo" que detenga no sólo el deterioro ecológico, sino los problemas derivados de las desigualdades sociales y la violencia social, racial y entre naciones, para dirigir el rumbo del desarrollo humano hacia la supervivencia, en lugar de la destrucción.
Existe entonces en el chamanismo y en otras aspiraciones humanas como "new age" y otros movimientos espirituales (Alianza para una Nueva Humanidad de Deepak Chopra, por ejemplo) y místicos (rastafaris, por ejemplo) también una esperanza y una fe compartidas en que cuanta más gente ingrese en dicha espiritualidad, mayor será la probabilidad de efectuar un cambio en el mundo, que lo convierta en un lugar mejor y más seguro donde vivir. La unión de todos los pueblos puede convertirse en realidad y la paz en un hecho consumado. Es preciso que tenga lugar un despertar espiritual y éste es el fin al que se encamina la totalidad del movimiento místico.

Para hablar del siglo XXI hace una década atrás, o antes, era necesario ser un profeta; hoy vivimos una crisis global en lo financiero, crisis energética, crisis en la producción de alimentos, crisis en la política, crisis sanitaria, crisis de comunicación, crisis de valores morales, vivimos al borde de una guerra de escala mundial, hay un notable aumento de fenómenos naturales catastróficos; hoy cualquiera de nosotros, sin ser profeta, puede deducir el cambio que se avecina. Una de estas crisis hará eclosión y producirá un efecto dominó sobre las restantes. Todos lo sabemos, la pregunta es: ¿nos estamos preparando?
Sabemos que estamos viviendo el final de un tiempo que implica una transformación de los viejos conceptos políticos de Nación y Estado, económicos de trabajo, capital y distribución de la riqueza, sociales de clase y raza, filosóficos de conocimiento científico y saber vulgar, etc.
Como humanidad nos hemos dormido y estamos experimentando la brecha entre el mundo que queremos y el mundo que tenemos como una pesadilla, es hora de despertar!
Existe un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos.
La conciencia así como todos los elementos, puede ser transmutada, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de frecuencia en frecuencia.
La transmutación de la conciencia es una práctica, un método, del que participa el cuerpo físico, lo emocional, lo mental, lo energético y lo espiritual.
Y algo más debe tenerse en cuenta, la transmisión de los saberes en el siglo XXI debe hacerse con los métodos y las herramientas del siglo XXI, como dice Michael Harner, quien respondió con las siguientes palabras a las críticas dirigidas contra sus "cursos intensivos" sobre chamanismo, poco después del accidente de 1986 en la central nuclear de Chernobyl, en la Unión Soviética: "Si las grandes naciones del mundo trabajan día y noche en sus propios cursos intensivos para nuestra aniquilación mutua, no podemos permitirnos ir más despacio en nuestro trabajo en dirección opuesta. La pausada enseñanza que fue posible en las antiguas culturas tribales ha dejado de ser apropiada. Las fuerzas de destrucción nuclear y ecológica avanzan apresuradamente, y así también debemos hacerlo nosotros. Es preciso despertar a la gente, o puede que duerman eternamente. Y no sólo es preciso que despierten al conocimiento de la realidad ordinaria, por importante que ésta sea, sino a una comprensión personal, profundamente espiritual, de la interconexión de todo lo existente. Trabajemos unidos y tan rápido como podamos".

lunes, 20 de septiembre de 2010